COP25, lejos de ser “cumbre de la ambición”

Después de dos semanas de negociaciones, esta conferencia de la ONU sobre el clima acaban de cerrar en Madrid (España), con un mensaje claro y desmoralizador: los gobiernos no están a la altura de las circunstancias y no está respondiendo de forma efectiva a la crisis climática global. A pesar de las claras advertencias de los científicos (desde la peligrosa pérdida de diversidad, hasta la situación y los riesgos a los que se enfrentan tanto las tierras como los océanos y la criosfera en la presente emergencia), los niveles récord de protestas en todo el mundo y las graves impactos climáticos que vemos acontecer con más y más frecuencia, las conversaciones climáticas en la COP cayeron víctima de las importantes diferencias que existen entre los países, las cuales están resultando difíciles de resolver.

ELos observadores presentes en Madrid identifican a los países del G20 como culpables de este mal resultado, con Estados Unidos, Brasil, Australia, Arabia Saudita y las principales compañías de petróleo, gas y carbón implicadas en socavar la ambición climática. Trump, Morrison y Bolsonaro parecen impasibles pese a los catastróficos incendios en la California, Sydney y la Amazonía este año, que destruyeron ecosistemas invaluables y dejaron a miles de personas sin hogar.

Ahora bien, el problema no solo en los países que abiertamente han bloqueado este proceso, sino en aquellos que (aún sin estar de acuerdo) callan. El silencio complaciente de muchas Partes (recordemos que son 197 las que se reúnen en estas cumbres) también contribuyó al mal desempeño de esta COP, que muchos calificaron como “la peor desde Copenhague (COP15)”.

En este sentido, las principales economías – incluimos aquí a Canadá, Unión Europea, Japón, China e India – fueron culpadas por su autocomplacencia, por no brindar más apoyo a las naciones vulnerables frente a los brutales impactos que están sufriendo y por no presionar para que se dé una respuesta colectiva más dura en 2020, cuando los países deben presentar nuevos planes climáticos de acuerdo a lo que convinieron bajo el Acuerdo de París.

Lo que se acordó / no se acordó en Madrid

Planes climáticos 2020:

texto con foco en la urgencia, que apunta directamente a la brecha de emisiones.

La decisión final de la COP25 “reitera con gran preocupación la urgente necesidad de abordar la importante brecha entre el efecto agregado de los esfuerzos de mitigación de las Partes en términos de emisiones globales anuales de gases de efecto invernadero para 2020 (…)”, al tiempo que “subraya la urgencia de una mayor ambición para asegurar los mayores esfuerzos de mitigación y adaptación posibles de todas las Partes”.

A pesar de ello, el texto es en general bastante circular (es decir, no hay una declaración clara sobre la frase “a la luz de la urgencia climática, anima a las partes a presentar planes climáticos mejorados en 2020”).

Mercados de carbono:

Los negociadores no lograron llegar a un acuerdo. En las últimas horas de las negociaciones, más de 30 países se unieron a los Principios de San José en un esfuerzo por preservar la integridad de las reglas en el mercado de carbono y evitar tanto las lagunas como la posibilidad de duplicar el conteo de los créditos..

Pérdidas y daños:

Se estableció la red de Santiago para liderar más trabajo sobre la implementación para ayudar a los países vulnerables a minimizar, evitar y recuperarse de las pérdidas y daños causadas por la crisis climática. Sin embargo, el texto final es más débil que sus versiones anteriores.

En términos de financiación, el texto “insta” a los países desarrollados y otras Partes que estén en condiciones de hacerlo, así como de las organizaciones privadas y no gubernamentales, los fondos y otras partes interesadas, a aumentar el apoyo a las naciones más vulnerables; pero sólo invita a la Junta Directiva del Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés) a seguir proporcionando recursos para pérdidas y daños, y la invita a tener en cuenta, dentro de su mandato, las líneas de trabajo estratégicas del Comité Ejecutivo de la Mecanismo Internacional de Varsovia (WIM, por sus siglas en inglés).

El debate sobre la gobernanza se aplazó hasta el año siguiente.

Océanos y Tierra:

se iniciará una nueva labor en el marco de la ONU sobre el océano y el cambio climático para estudiar cómo fortalecer las medidas de mitigación y adaptación en este contexto, así como sobre cuestiones relacionadas con la adaptación en relación a la tierra y el cambio climático.

El resultado no satisfizo las demandas de las millones de personas que se movilizaron en todo el mundo este año contra los impactos climáticos, la injusticia económica, los abusos a los derechos humanos y la desigualdad. El miércoles de la segunda semana, 200 activistas fueron expulsados temporalmente del lugar, después de protestar por la falta de progreso en las negociaciones. Esto fue días después de que 500.000 personas – junto a Greta Thunberg, recientemente nombrada Persona Time de 2019 – colmaran las calles de Madrid exigiendo “justicia climática”.

El pobre resultado de esta cumbre deja a los anfitriones de la COP26, el Reino Unido e Italia, con una carga excepcionalmente pesada hacia 2020 para motivar a los principales contaminadores a reducir sus emisiones en línea con la ciencia. El Green New Deal de la Unión Europea y el nuevo compromiso neto cero para 2050, los más de 70 países que se comprometieron a mejorar sus planes climáticos durante 2020 y el aumento de las empresas, así como un número récord de inversores, que ya comenzaron la transición hacia la neutralidad de carbono ofrecen esperanza.

No obstante, Londres y Roma tendrán que desplegar todo su arsenal diplomático, económico y financiero para volver a encarrilar al mundo en 2020. La atención también se centrará en la cumbre Unión Europea-China que se celebrará en Leipzig en septiembre próximo, en la que Bruselas y Pekín podrían presentar conjuntamente sus planes climáticos para 2020.